martes 25 de noviembre de 2008
Os pido disculpas
Os pido disculpas por no estar ahí cuando lo necesitáis.
Os pido disculpas por llorar por mí.
Os pido disculpas por necesitarme.
Os pido disculpas por el tiempo que necesitáis mi ayuda y no la recibis de mi parte.
Os pido disculpas por los malos momentos vividos en soledad.
Os pido disculpas por las charlas que no tenemos.
Os pido disculpas por los abrazos que no nos damos.
Os pido disculpas por mis besos que no os llegan.
Os pido disculpas por no verme y por no poder veros yo a vosotros.
Os pido disculpas por los momentos que dedicais a pensar en mí.
En definitiva, os pido disculpas por este tiempo perdido.
Lo siento, de todo corazón.
viernes 24 de octubre de 2008
Yo tan solo quería ser una simple maestra de escuela.
Y que nadie se crea que eso es tan sencillo, porque para que mi ambición se pueda realizar, tienes que encontrar al papá adecuado, con lo que la tarea se complica... Que si te tiene que querer, que si te tiene que tratar bien, que si tiene que ser amable, simpático, educado, caballero, abierto, trabajador... ¿A qué ya no parece tan sencillo?
Después de encontrarlo, boda y tal tal tal, tienes que tener a los hijos perfectos, con el perro perfecto y tener el empleo perfecto.
Ese era mi único sueño. No tan sencillo si pretendes que todo lo descrito anteriormente sea real al cien por cien.
Supongo que pedí demasiado.
Tal vez haya encontrado a ese señor. Y sinceramente espero haberlo hecho, para que esto que estoy viviendo pueda algún día fructificar en mi única ambición.
Llámese Destino, Dios, Suerte... no deja que podamos tenerlo todo y por eso a mí me tocó dejar aquello que más dentro tenía, como es familia, tierra y amigos para poder ser, hacer ese camino hacia mi ambición.
Tan distinta pinta la vida para algunos...
Mientras yo por ejemplo "sólo" pedía eso... otros prefieren dedicar su tiempo a su misma persona, viajando, ganando dinero, trabajando...
No sé. Espero que los malos momentos se unan para conseguir aquello tan sencillo que soñaba y sigo esperando, compartir mi vida con los míos, con los que ya existen y con los que falten por llegar.
jueves 17 de julio de 2008
Ataque de pánico
En ocasiones te preguntas cuáles son tus prioridades.
Puedes creer tenerlas claras, pero siempre aparecen momentos de debilidad, en los que te replanteas todo y vuelves a pensar si el camino es el correcto o existe el riesgo de estar equivocándote.
Cuándo tomamos una decisión, hay dos posibilidades lógicas. La primera es acertar y la segunda es errar.
Supongo que esa es una forma de ver la realidad.
Con mi marcha, me pregunto si dejar aquí todo, dejar a mis padres, a mi hermano, a mis sobrinos, a mi cuñada, a mis amigos… Me pregunto sinceramente y desde lo más profundo, si eso es lo correcto. Me pregunto una y otra vez si voy a poder soportarlo. Yo. Yo que amo tanto estar con ellos, yo que comparto con ellos mis pensamientos en el momento en que se crean, mis dudas continuas sobre la vida, mis decisiones más absurdas como comprar una agenda grande o una pequeña… Yo. Yo que no respiro sin ellos.
Podría pensar que mi prioridad es Javier. Podría pensar que mi prioridad es ver qué pasa con esa relación, y para ello no hay más remedio que hacerlo.
Podría pensar que su prioridad, para ser él la mía, debería de ser yo, y que para ello no tendría que ser yo la que renunciara, pero entonces, volveríamos a lo de siempre.
Supongo que un ataque de pánico tres semanas antes de abandonar esta silla en la que estoy sentada, así como la cama que tengo detrás o la madre que tengo dos habitaciones más allá, es de lo más normal. Y supongo que estas lágrimas se secaran al verle despertar conmigo y compartiendo las decisiones mundanas del día a día, como comprar plátanos o manzanas.
La duda más honda que tengo, es si me merecerá la pena. Si todo aquello que para mí supone dejar mi vida, será valorado (que no sufragado) y algún día estaré convencida de haber tomado el camino correcto.
Me pasó. Me pasó la llorera y la “comida de cabeza”. Así que vamos a dejarlo así.
sábado 28 de junio de 2008
(todavía aquí) Capítulo cero. Introducción.
Dentro de un mes y medio tendré que escribir mucho si necesito comunicarme, pués con pocos lo podré hacer.
Me voy. A Zürich. A vivir.
Y después de ver a Mr Big diciéndole a Carrie que es la única, después de sus dos frases, me pregunto cuando me harán sentir a mí así de especial con palabras...
¿Conocéis a Mr Big? Mmmm
Mr Big es ese hombre ideal, ese chico que te enamora hablando, que te convence de todo nada más mover sus labios, que te encandila con solo mirarte porque sabe decir lo que quieres oir en cada momento y sabe actuar como quieres que actúe en cada situación. Es aquel que ves como le abre la puerta a cualquiera, que te deja pasar primero, que te ayudará con las maletas y te dará su chaqueta si hace frío. Además, sabe hacerte reir, puede hablar de cualquier cosa y nunca te aburres a su lado. Cada día es distinto, cada día te sorprende con algo nuevo.
Sin embargo... a Mr Big nunca sabes lo que le preocupa. Le cuesta decir "estoy enfadado" (aunque tal vez puedas notárselo) No te dirá qué no le gusta ni cómo le gustaría. Nunca expresará sus pensamientos y aún menos sus sentimientos. Eso es suyo.
Son exigentes, complicados, difíciles...pero adorables. Y supongo que las chicas como yo no podemos resistirnos a sus encantos. Son insoportables para algunas e irresistibles para otras. Son complejos de entender y en ocasiones, fatigosos de conocer.
Tienen también otra peculiaridad. Son egoístas. O al menos eso tengo entendido. Suelen situar sus ilusiones y metas en el número uno de la lista de prioridades.
Hay pocos Mr Big.
Por eso me asombra que haya sido capaz de pronunciar esas palabras. Esas dos frases. Cortas y sencillas, llenas de doble significado.
